martes, 11 de mayo de 2010

EL PASEO





Mañana va a llover”. El capitán Varela Acosta observa, a través del ventanal de su despacho, una formación perfecta de nubes de borreguito. “Mañana va a llover”, repite. El viento del Este comienza a cargar las copas de los árboles del Paseo de la Alameda.

-Mañana va a llover –dice en voz alta para que lo oiga su ayudante, el cabo Landín Villar, que rastrea con dos dedos el teclado de una Underwood renqueante de mayúsculas-. Mañana va a llover –insiste y su aliento empaña el vidrio.
-Con su permiso, señor, pienso que si...
-Malo, Villarín –le interrumpe el capitán-, pensar no es cosa tuya, de eso ya nos encargamos nosotros –se vuelve hacía el cabo-. ¿Tú crees que si llueve no habrá sarao? –ríe y niega con la cabeza-. Te equivocas. Mañana, después de misa, quiero a todo el mundo en la Alameda –su índice sentencia en el aire-. No hay como un día de lluvia para pasear tres putas rojas y cuatro maricones.

El cabo Landín Villar continúa deletreando su informe sobre el teclado. Sabe que esos siete han sido fusilados aquella mañana, pero calla. Imagina la cólera del capitán cuando lo sepa. Lo conoce. Es muy celoso de sus prisioneros y no admite errores ajenos con aquello que considera suyo.



Para 0 comentario: Una aclaración necesaria para lectores de la “otra orilla del charco que nos une”: Durante la guerra y posguerra civil-incivil los militares franquistas antes de un fusilamiento solían da “paseo” a los presos que consistía bien en un simple traslado hasta una cuneta –a veces se les hacía cavar su propia fosa- o bien se los sometía a escarnio público previo si se trataba de cargos políticos republicanos, homosexuales y algunas prostitutas.
Más información: si ponemos “paseados guerra civil” Google proporciona 46.500 entradas.
Este micro no pretende ser más que una colaboración para mantener viva nuestra memoria histórica.



¡Ah! Una versión sintética de este micro cosechó el “no éxito” en el conocidísimo concursísimo de una cadenísima de radio (los superlativos remiten a mi querida Violeta Parra).


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16 comentarios:

Luis dijo...

Mañana, después de misa…
Tu relato es admirable Hugo, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Vivimos rodeados por historias superficiales, fatuas y vacías cuyos autores además proclaman orgullosos que no tienen ningún propósito social, sólo entretener. O lo que es lo mismo, atontar, embrutecer y alienar. Alguien tiene que preservar la memoria. Gracias Hugo

PD. No sé si conoces este magnífico “corto” se titula “Paseo” y se puede ver en esta dirección. http://vimeo.com/2197059

hugo dijo...

Hola Luis:
Muchísimas gracias por tus palabras y por quedarte con el detalle de "después de misa".

Respecto al vídeo lo conozco y lo recomiendo, es extraordinario.

carlos de la parra dijo...

Escalofriante retrato de los alcances que tiene el poder cuando es repartido entre la animalera humana,que frecuentemente reside entre corporacones armadas.

hugo dijo...

Hola Carlos:

Gracias por pasarte por aquí y dejar tan interesante reflexión.
El problema es que aquello, hoy en día, lo continuamos viendo corregido y aumentado y así nos va, claro. Ante la barbarie casi siempre tenemos la costumbre de mirar hacia la luna.

Víctor dijo...

Bueno el texto, Hugo. Los de este lado del charco no olvidamos tan fácilmente lo que significó la guerra y -sobre todo- la posguerra. Muestras bien la doble moral postfranquista, con lo de "después de misa". ¿No hubo suerte? No pasa nada, por aquí sí gustó el relato. No son 600 euros, pero ¿no es suficiente premio, el reconocimiento de los lectores?

Un abrazo.

Jesus Esnaola dijo...

Cuando te pones Hugo, me dejas los pelos de punta. Y es que el capitán conoce, mejor que nadie, el valor de los símbolos. Cinco fusilados tienen su importancia pero la bestialización del pueblo durante el paseo, es una inversión de futuro.
Como poco curioso que una frase meteorológica tan inocente aparentemente nos llevara a los dos por el camino de la guerra.

Un abrazo ( sigo admirando tus diálogos sin reservas)

Gemma dijo...

Pues a mí me parece muy logrado, Hugo.
Me gustó especialmente esa obsesión tontorrona por el tiempo que exhibe el capitán (probablemente el único elemento, la naturaleza, que se escapa a su control) para aludir, indirectamente, a lo que de verdad le preocupa: que no vayan a poder llevar a cabo el dichoso paseíto. La frivolidad con que era abordado el asunto, así como la total impunidad desde la que ejercían el asesinato.

Un abrazo

Los que mordieron el polvo dijo...

Coxonudo el micro, coxonudo el corto. ;)


Yo

Fernando dijo...

Mantener la memoria es fundamental, porque el horror no se quedó en el pasado, y camina hoy mismo a nuestro lado. Gracias por pasar por mi rancho, ¡saludos sureños!

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Este paseo por la memoria inscribe sus huellas en esa historia borrascosa. Los hombres libres nos forjamos también de aquello que no debemos olvidar...

Un abrazo.

hugo dijo...

Hola Víctor:
Por supuesto, xaval, "no hay mejor premio que tener un lector" (Borges dixit)
salut

hugo dijo...

Hola Jesús:

Muy buena tu observación. La bestialización duró demasiado.
cuando lo tenía terminado pensé en tí. La fracesita famosa nos había llevado por derroteros similares: el trasfondo de la guerra o la posguerra.

salut

hugo dijo...

Hola Gemma:

Dices bien acerca de la frivolidad con que la guerra incivil se tomó la vida y la muerte. Sobre todo le quitaron toda dignidad a la muerte y eso, te puedo asegurar que creó escuela en toda Sudamérica.

salut

hugo dijo...

Los que mordieron el polvo:

bienvenidos y gracias por pasar por aquí.
salut

hugo dijo...

Hola Fernando:

Que otros se salven con el olvido, yo siempre pensaré que no hay nada mejor que mantener la memoria intacta para seguir tirando en este asunto que es la vida.

salut

hugo dijo...

Hola Fabiana:
Suscribo punto por punto tu frase final que me parece acertada y genial: sin memoria no hay libertad.

salut