viernes, 5 de agosto de 2016

Razón de Moliere (letra de médicos) y 3












El colegiado 31473 
dice:
Charnela cráneo cervical sin lesiones
Canal raquídeo cervical con dimensiones normales
Cordón medular sin lesiones evidentes

dice: 
Discartrosis C5-C6 y C6-C7
y pinzamiento intervertebral,
descenso de la señal T2 discal,
cambios osteocondróticos en las plataformas intersomáticas
y presencia de moderadas improntas ósteodiscales posteriores sobre el espacio
subaracnoideo anterior en estas zonas,
siendo de predominio derecho,
casi indentado
en cara ventral del cordón medular.

discretos cambios artrósicos en las articulaciones interapofisarias
y unconvertebrales de la columna cervical.
(lo demás no muestra anomalías valorables)

El doctor Fernández leyó y dijo: “doble dosis de Acabel antinflamatorio”
El doctor Villa leyó y dijo “vaina electromiograma, mi hermano”
El doctor Hernández Regadera dijo: “posible Miastenia Gravis”
La doctora Puigross dijo. “no hay Miastenia Gravis”
El doctor Garriga leyó todo y sentenció: “Osteopatía, para ir tirando”
Muriel, la osteópata, dijo: “55€, masaje y psicología new age y 55€ y 55€ y…
El doctor Arandes leyó todo y dijo: 
“deje la osteópata, búsquese un gimnasio y fortalezca el trapecio superior”

Elvira, la fisioterapeuta del Gimnasio Municipal de Vilanova sonrió y dijo: “sé de qué se
 trata, no será fácil, pero será sencillo” (por ahora, es mi única confianza)

-grava de perdedero o atajo-
repite la soledad de mi sombra
el mismo número decimal de pasos
sin embargo,
es aún mi prójimo Pompeyo, sin guerra ni épica
o el señor de Quetzaltcoatl, sin las siete serpientes
o Ana Bolena, sin abyecta tragedia de palacio
o el Ivunche sin cueva que guardar

repite el mismo número decimal de pasos
la soledad de mi sombra
y, bajo el brazo,
deshuesa
mi cabeza
los días.


lunes, 1 de agosto de 2016

magnética de cervicales (triada al hegeliano modo, ma non tropo)



tesis (andante piú stacatto)

el campo magnético traza el celo de su frontera
las vértebras cervicales del amigo que dice ser de mi sombra
rasgan las púas del alambre del celo de la frontera
y el campo magnético resuena ensordecedor con el
 dolor de las vértebras cervicales
del amigo que dice ser de mi sombra que se aleja
de la mínima celda claustral después de media hora
de condena a una resonancia magnética nuclear

antítesis (alla breve)
(Región examinada: col. cervical
Técnica: Estudio R. M de la columna cervical en proyecciones coronal, axial
y sagital mediante secuencias de pulso SE y PSE potenciales en T1 y en T2)

síntesis (allegretto quasi andantino)
[letra de médico:
DISCUSIÓN:
Rectificación de la lordosis cervical fisiológica…]

la letra se esquina en falsa escuadra y la palabra es una, pero es otra y su contrario
[Discusión: ni discrepancia abierta en canal ni diálogo platónico, lo uno, lo otro, pero además el sentido matemático que se dice de aquel que expone y va de lo general a lo particular]
o
[lordosis: si es cervical fisiológica da sentido a la natural curvatura del cuello, pero si es dorsal da el Jorobado de Notre Dame o El Jorobadito de Roberto Arlt]
o
[rectificación: ni reparación de la materia, ni retórica cristiana de la disculpa -aquella que encamisa y relega la cuchillada trapera que amagara sin dar-, nada de esto, sólo el literal sentido de volver recto lo que de natural tienen las curvas cervicales]

la palabra escarnecida por los garabatos de la mano necia no cae en desgracia ni pierde el sentido que es uno y es otro y es la unidad de los contrarios que ajusta la síntesis en hegeliano modo de aguante.

resonancia magnética




dos candados,
el voto de clausura
de dos candados,
las llaves emboscadas
en manojos de llaveros
inútiles y sordos,
los ojos de las cerraduras
tuertos de orín y sal,

la discartrosis C5-C6 y C6-C7,
el pinzamiento intervertebral
y el campo magnético que resuena,
diezmado y solo

los dogales
de dos candados
me abrazan
y juntan herrumbre
 entre la quinta

y la sexta cervical.


jueves, 22 de octubre de 2015

La Narración. Entre Ulises y Edipo: Piglia



(Reproduzco fragmentariamente el texto de una conferencia-discurso que Ricardo Piglia pronunció en Talca, Chile, en 2005, con motivo de la recepción del Premio José Donoso y que aparece ahora en su Antología Personal que editó Anagrama en enero de este año.

Si como narrador, tengo una ideología, es decir, la sistematización de unas ideas que devienen en pensamiento, en estructura de pensamiento, pues toda mi ideología de narrador está en este texto que sigue).


MODOS DE NARRAR

(...).

Podemos imaginar que el primer narrador se alejó de la cueva, quizá buscando algo, persiguiendo una presa, cruzó un río y luego un monte y desembocó en un valle y vio algo ahí, extraordinario para él, y volvió para contar esa historia. Podemos imaginar, en todo caso, que el primer narrador fue un viajero y que el viaje es una de las estructuras centrales de la narración; alguien sale del mundo cotidiano, va a otro lado y cuenta lo que ha visto, la diferencia y ese modo de narrar, el relato como viaje, una estructura de larguísima duración, ha llegado hasta hoy. No hay viaje sin narración, en un sentido podríamos decir que se viaja para narrar. Por eso los viajeros van siempre con máquinas  fotográficas y tratan de capturar los rastros de lo que van a contar a sus amigos cuando vuelvan.

Pero podríamos pensar que hay otro origen en del acto de narrar. (...)...podríamos imaginar que el otro primer narrador ha sido el adivino de la tribu, el que narra una historia posible a partir de rastros y vestigios oscuros. Hay unas huellas, unos indicios que no se terminan de comprender, es necesario descifrarlas y descifrarlas es construir un relato. Entonces podríamos decir que el primer narrador fue tal vez alguien que leía los signos, que leía el vuelo de los pájaros, las huellas en la arena, en las  vísceras de los anímales y que a partir de esos rastros reconstruía una realidad ausente. Tal vez el primer modo de narrar fue la reconstrucción de una historia cifrada. (...)

Etimológicamente, narrador quiere decir “el que sabe”, “el que conoce” y podríamos ver en esa identidad en dos sentidos: el que conoce otro lugar porque ha estado ahí y el que adivina, intenta narrar lo que no está o lo que no se conoce.

Podríamos recordar aquí el esquema de la Poética de Aristóteles. La trama básica propone un doble movimiento, una doble transformación: el paso del hogar a la aventura (peripetia, viaje) y el paso de la ignorancia al conocimiento (anagnórisis, investigación). El primer movimiento tiende a la lógica de la acción, lo que sucede es la clave. El segundo se construye a partir de la pregunta que estructura una pesquisa.

(...)

Podríamos entonces pensar que esos dos grandes modos de narrar han construido sus propios héroes. Está la larga tradición del viajero, del errante, del que abandona su patria, el astuto Ulises, el politropos, el hombre de muchos viajes, el que está lejos, el que añora el retorno, el sujeto que está siempre en situación precaria, el nómada, el forastero, el que está fuera de su hogar y vive con la nostalgia  de algo que ha perdido (...) Podríamos imaginar a Ulises como la metáfora de la construcción de la subjetividad.

Y desde luego, el otro héroe de la subjetividad, la otra gran figura, es Edipo, el descifrador de enigmas, el que investiga un crimen y al final termina por comprender que el criminal es él mismo. Es Edipo el que protagoniza esa estructura de la narración como investigación y por lo tanto como un relato perdido que es preciso reconstruir. Y ese relato ausente es la historia de su vida.

Podríamos pensar entonces a Ulises y a Edipo como protagonistas de esos relatos básicos como grandes modelos del relato y de la construcción de la subjetividad.


(...).