A pesar del "oRSAi" suelo rascar un poco de tiempo en algún reloj tramposo y es así como hoy dejo, para quién quiera pasarse por aquí, este poemazo de uno de mis dos padres poéticos: Eugenio Montale -el otro es don Jorge Luis, por supuesto-. El vídeo tiene algún toque interesante aunque creo que lo pierde cierta ambicioncilla desbocada.
La Casa de los Aduaneros
Tú no recuerdas la casa de los aduaneros sobre el barranco profundo de la escollera. Desolada te espera desde la noche que en ella entró el enjambre de tus pensamientos y se detuvo inquieto.
El sudeste azota desde hace años los viejos muros y no es alegre el sonido de tu risa: la brújula gira enloquecida a la aventura y el cálculo de los dados ya no es favorable. Tú no recuerdas; otro tiempo trastorna tu memoria; un hilo se devana.
Aún sostengo un extremo; pero se aleja la casa y sobre el techo la veleta ennegrecida gira sin piedad. Tengo un extremo; pero tú estás sola, ni respiras aquí en la oscuridad.
¡Oh el horizonte, donde se enciende, rara, la luz del petrolero! ¿Es este el paso? (Nuevamente la marejada pulula sobre el barranco que se derrumba...) Tú no recuerdas ya la casa de esta noche mía. Y no sé quién va ni quién se queda.
La casa dei doganieri
Tu non recordi la casa dei doganieri / sul rialzo a strapiombo sulla scogliera / desolata t’attende dalla sera / in cui ventrò lo sciame dei tuoi pensieri / e vi sostò irrequieto.
Libeccio sforza da anni le vecchie mura / e il suono del tuo riso non è piú lieto / la bussola va impazitta all’avventura / e il calcolo dei dadi piú non torna / Tu non ricordi; altro tempo frastorna / la túa memoria; un filo s’addipana.
Ne tengo ancora un capo; ma s’allontana / la casa e in cima al tetto la banderuola / affumiciata gira senza pietà / ne tengo un capo; ma tu resti sola / né qui respiri nell’oscuritâ.
Oh l’orizzonte in fuga, dove s’accende / rara la luce de la petroliera! / il varco è qui? (Ripullula il frangente / ancora sulla balza che scoscende...). Tu non ricordi la casa di questa / mia sera. Ed io non so chi va e chi resta.
( Traducción es básicamente de Horacio Armani, aunque he corregido algunas cosas sobre las cuales me ofrecían más de una duda sus expresiones y soluciones)
...y un apunte (sin duda estamos ante un ejercicio de lo que T.S. Elliot denominó “referente objetivo” (siempre Ezra Pound mediante); en este caso “la casa de los aduaneros” más que agitar un determinado recuerdo: lo vivido con su amante –que también-, la voz poética se duele de la evidencia del Eros efímero y del vano consuelo de la melancolía.
sin embargo, hay algo “bergmaniano” y es la pugna entre la fuerza de la pasión interior y la torpeza humana condenada a la realidad exterior; la casa en ruinas bascula como un equivalente exterior de la soledad evocativa de la voz poética; en este sentido el vídeo que ilustra el poema me parece un poco “ si non è vero è ben trovato”, aunque me parece más bien esto último que lo primero)
Els vells talps, olds moleso viejos topos son de historia errática como los laberintos de sus galerías.
El primer vell talp fue, en realidad, un old mole que Shakespeare puso en boca de Hamlet. Escena final del primer acto, el Príncipe, casi al borde de un ataque de nervios, reune a sus amigos Horacio y Marcello y les hace jurar que no se irán de la lengua acerca de lo que acaban de ver: Él y el Espectro pegando la hebra en la penunbra. Pero no es un juramento cualquiera, les exige que lo hagan sobre su propia espada. Mosqueo de los amigos que se quedan de piedra cuando el Espectro desde el mismo subsuelo del submundo del foso les espeta un: Swear. Consumado el acto, Hamlet, dirigiéndose al Espectro, exclama: Well said, old mole! Canst work i'th so fast? A worthy pioneer!
Pasados dos siglos y mitad y casi sin moverse de Londres, el vell talp se dejará ver en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, un texto excepcional en el que Marx, Carlos Marx, analiza los resultados y perspectivas de las luchas de clases en Francia entre 1848 y 1852. Al final del penúltimo capítulo, el vell talp deviene en protagonista del proceso revolucionario, capaz de quitarle respuestas y legitimidad a la democracia formal burguesa. Marx exclamará, entonces, su famoso: ¡Has hozado bien, viejo topo!
Estamos en 1976, 1977, años de nuestra "ejemplar" y no menos célebre, famosa, moncloizada y "atada y bien atada" trannnnnsición española. Desde la izquierda se comienzan a secretear algunos balbuceos que parecen querer decir ¿lucha de clases? ¿revuelta? ¿re-re-vo-lu-ción? Fatigada por la emoción, nuestra izquierda, como siempre, se quedará a las puertas de casi todo. Es pues, en aquellos años, cuando aparece El viejo topo, una revista que nos consolará de "todo aquello que pudo haber sido y no fue" (Machin dixit).
¿Todo lo anterior da cuenta de la verdad verdadera del nombre-blog? Sí, siemprre que el vell talp, old mole oviejo topo vaya por sus asuntos y sus galerías, se ocupe de buscar la luz en medio de la oscuridad que nos has caído en suerte o, mejor dicho, que se nos ha echado encima (la Europa de la paraplejia política y cultural, del desencanto, de la xenofobia, del me-ne-fre-ga,del tant-se- me'n -fo -tis -me, de los eternos perplejos o del muelle derrotismo de los escépticos). El vell talp ha de hozar (y osar) hasta cargarse estos jardines chino-japoneses con que se anuncia y se vende la varia literatureta ombliguista y tota la colla de cridaners factotums culturals, politiquets del gat per llebre, ninots de la ventriloquia editorial.
Y hasta aquí la explicación del nombre del blog. Yo me quedo en compañía de Shakespeare y de Marx o de Marx y Shakespeare, que tanto monta... No suelen defraudar cuando se encuentran con un vell talp.
ADDENDA: El día 5 de junio de 2009 cambié mi anterior encabezamiento del blog por este Charco de Escher, una xilografía de 1952. De alguna forma representa los criterios centrales de mi poética narrativa. Sólo los pasos y las huellas de otros pasos marcan que lo que sucecede en el cielo es interesante, porque siempre estarán los charcos para aprehenderlo. En esta sensibilidad también es posible encontrar a un vell talp.
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