jueves, 4 de agosto de 2011

"La cuchilla", la canción carrilera y Sigmund Freud no está ni se les espera


tenía pensado subir otra entrada para este fin de semana, pero hace un par de días, mientras preparaba la comida del mediodía, sonó en la radio "La cuchilla" -más allá de los comentarios que todo eso generó entre los locutores, inmediatamente busqué en yuTube el vídeo...y aún continúo alucinando.

no tenía la más mínima idea de lo que era la canción carrilera ni que las Hermanas Calle, fueran una de las tantas reinas que ha tenido este tipo de canción colombiana, pienso que esta es la parte canalla de Macondo que "el Gabo" nunca contó, quizá por prurito estético, moral o de clase -que todo puede ser con y en García Márquez-, lo que sucede es que me entero que este tipo de canción es tremendamente popular en Colombia -la Wik. se despacha a gusto respectoa la canción carrilera, sugiero consultarla como primera lectura, luego, el tema abarca el universo-

la biografía de Nelly y Fabiola Calle, da para todo menos para microrrelatos o, en todo caso, microrrelatos encadenados en una interminable novela - histórica, de aventuras, negra, incluso muy negra-

finalmente pido disculpas por el vídeo, decir que es cutre es casi un elogio, no pasaría el primer corte en un concurso de videos caseros, pero, así y todo, observar el contexto de estas dos hermanas cantando una canción tan violenta en medio de una playa tropical, tiene un intransferible toque naif

sigo pensando que si papacito Sigmund resucitara se llevaría "La cuchilla" a la tumba y terminaría reeescribiendo "El malestar en la cultura".

salut

....¡¡¡y no afloje Sol!!! que esa plaza será del pueblo unido y organizado o dejará de ser una plaza!!





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2 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Me has causado un ataque de risa que no sé si algún día me reponga, a causa de ver éste video. Sensacional.
Te mando algunos lectores para alegrarles el día.

hugo dijo...

Gracias Carlos por captar el verdadero sentido de esta canción y bienvenidos todos los lectores que mandes,

un abrazo,
sañut