-Usted dice lo que dice, pero no me diga que también se lo cree –Morán le da una chupada al mate sin dejar de mirar el río. No puede dejar de mirar el río. -Yo no creo en nada, no soy creyente. Yo sólo pienso –dice el Otro-. Y le repito y le sostengo que la crítica, para ser crítica no ha de tener ninguna exigencia moral.
-Pero ha de tener alguien al que le joda su crítica y supongo que ese alguien le podrá responder, ¿o no?
-Eso ya va con el discurso, se entiende. Y también va que una respuesta crítica, para serlo tendría que procurar atenerse a un intercambio falsacionista. Una teoría sólo puede ser rebatida con otra teoría y nunca con una comprobación empírica, sea ésta de la índole que sea. –responde el Otro y añade- O dicho de otra forma, una comprobación empírica que no sirve a una teoría, no sirve para nada. O si, sirve para consolarse en el rencor o para sostenella y no enmendalla.
-No puedo creer lo que acaban de oír mi orejas! Que un marxista como usted eche mano de la práctica conceptual de un reaccionario de tomo y lomo como Popper –sonríe Morán, haciendo cantar el mate y sin dejar de mirar el río.
-No nos une el amor, sino el espanto, decía el cegato de la calle Maipú –sentencia el Otro- No se confunda, Morán, no se confunda, la filosofía de la ciencia y el marxismo tienen más en común de lo que usted se piensa o cree. Mire, la crítica es ante todo un sistema conceptual abstracto que se aplica empíricamente sobre una estructura conceptual o estética. El resultado de todo ese proceso ha de elaborarse como teoría, trascendiendo la mera comprobación empírica. Y en cuanto a Popper... –el Otro dilata la respuesta-... mejor no me amargue lo que me queda del día.
-Está bien, no quiero amargarle nada –Morán acaricia el lomo del perro, se sirve otro mate y vuelve a encantarse con el río que lleva y trae la luz de la tarde- pero acláreme eso de aplicarse sobre “una estructura conceptual o estética”
-Muy sencillo, aunque ya sé que para usted no hay nada sencillo, -apunta el Otro y continúa-. Una estructura conceptual es un sistema ideológico o ideas expuestas sistemáticamente, como usted prefiera. Una estructura estética es una obra de arte, un tema musical o una obra literaria –se entusiasma el Otro-.Siempre estamos hablando de estructuras completas y complejas
-A ver si le entiendo, la crítica habría de evitar ocuparse de lo tangencial, coyuntural o mudable, es decir estructuras en formación. Sólo así sería posible extraer las contradicciones que le otorgan funcionalidad y dinámica a las estructuras –Morán sonríe y mueve la cabeza. Se sirve otro mate y mira cómo el sol entretiene la luz en el río.
-Yo no podría haberlo dicho ni mejor, ni más completo –afirma el Otro.
-¿Y una estructura económico-social, también ha de ser pasto de la crítica?
-No lo dude, Morán, no lo dude. Usted es marxista como yo y esas preguntas casi le diría que sobran o que no pintan nada
-¿Y el procedimiento para entrar a matar estructuras? –Morán sonríe porque adivina la respuesta de el Otro.
-¡Uy! Veo que hoy andamos un poquito nublados. Supongo que ayer la Martina lo congració con el mundo y ahora le aparecen los achaques posibilistas –el Otro no ahorra escarnio, pero Morán lo interrumpe-.
-...no me joda, no me joda ahora con lo de la Martina, que esa piba sabe presentarte el Paraíso en carne y hueso y si después usted solito, ¡eh! usted solito vuelve a meterse en el Infierno ya no hay ni falsacionismo, ni materialismo histórico que le salve de salir chamuscado.
-Morán, no se me ponga estupendo. Usted ya sabe que lo mío con la Martina es cochina envidia y nada más, pero mire, avive un poco el seso: la crítica formal y profunda de una estructura habría de atender, como procedimiento, al planteo general de la dialéctica hegeliana: tesis, antítesis y síntesis.
-Hace tiempo, oiga, hace tiempo que pienso que el Infierno es la realidad –Morán se sirve dos mates seguidos-. Y, en la realidad uno se encuentra con el conflicto, la contradicción antagónica e histórica, es decir, la unidad de los contrarios, es decir, tesis, antítesis y síntesis y también Martina, que existe y persiste –afirma Morán, mientras continúa mirando cómo se apaga la luz en el río. No parece haber advertido aún ni la ausencia del perro ni sus ladridos cerca de la puerta de hierro, en la entrada de la casa.
ni para O comentario: y para quién quiera volver a releerlo, ponerme a caer de un burro, darme por perdido y barrenado o simplemente pasar de largo (que suele ser lo habitual), pero también y ,sobre todo, para la media docena (mas,menos) de lectores que pasan y se quedan os dejo en compañía de Friedrich Gulda, histriónico,beethoveniano y genial tocando a su maniera este Preludio y Fuga de Bach.
salut
,
1 comentarios:
Rosana
dijo...
Gracias por el diálogo y por el vídeo. Qué crack!
Ya ves dejo un alguito, y me voy a la leer el relato publicado en Traspiés
Els vells talps, olds moleso viejos topos son de historia errática como los laberintos de sus galerías.
El primer vell talp fue, en realidad, un old mole que Shakespeare puso en boca de Hamlet. Escena final del primer acto, el Príncipe, casi al borde de un ataque de nervios, reune a sus amigos Horacio y Marcello y les hace jurar que no se irán de la lengua acerca de lo que acaban de ver: Él y el Espectro pegando la hebra en la penunbra. Pero no es un juramento cualquiera, les exige que lo hagan sobre su propia espada. Mosqueo de los amigos que se quedan de piedra cuando el Espectro desde el mismo subsuelo del submundo del foso les espeta un: Swear. Consumado el acto, Hamlet, dirigiéndose al Espectro, exclama: Well said, old mole! Canst work i'th so fast? A worthy pioneer!
Pasados dos siglos y mitad y casi sin moverse de Londres, el vell talp se dejará ver en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, un texto excepcional en el que Marx, Carlos Marx, analiza los resultados y perspectivas de las luchas de clases en Francia entre 1848 y 1852. Al final del penúltimo capítulo, el vell talp deviene en protagonista del proceso revolucionario, capaz de quitarle respuestas y legitimidad a la democracia formal burguesa. Marx exclamará, entonces, su famoso: ¡Has hozado bien, viejo topo!
Estamos en 1976, 1977, años de nuestra "ejemplar" y no menos célebre, famosa, moncloizada y "atada y bien atada" trannnnnsición española. Desde la izquierda se comienzan a secretear algunos balbuceos que parecen querer decir ¿lucha de clases? ¿revuelta? ¿re-re-vo-lu-ción? Fatigada por la emoción, nuestra izquierda, como siempre, se quedará a las puertas de casi todo. Es pues, en aquellos años, cuando aparece El viejo topo, una revista que nos consolará de "todo aquello que pudo haber sido y no fue" (Machin dixit).
¿Todo lo anterior da cuenta de la verdad verdadera del nombre-blog? Sí, siemprre que el vell talp, old mole oviejo topo vaya por sus asuntos y sus galerías, se ocupe de buscar la luz en medio de la oscuridad que nos has caído en suerte o, mejor dicho, que se nos ha echado encima (la Europa de la paraplejia política y cultural, del desencanto, de la xenofobia, del me-ne-fre-ga,del tant-se- me'n -fo -tis -me, de los eternos perplejos o del muelle derrotismo de los escépticos). El vell talp ha de hozar (y osar) hasta cargarse estos jardines chino-japoneses con que se anuncia y se vende la varia literatureta ombliguista y tota la colla de cridaners factotums culturals, politiquets del gat per llebre, ninots de la ventriloquia editorial.
Y hasta aquí la explicación del nombre del blog. Yo me quedo en compañía de Shakespeare y de Marx o de Marx y Shakespeare, que tanto monta... No suelen defraudar cuando se encuentran con un vell talp.
ADDENDA: El día 5 de junio de 2009 cambié mi anterior encabezamiento del blog por este Charco de Escher, una xilografía de 1952. De alguna forma representa los criterios centrales de mi poética narrativa. Sólo los pasos y las huellas de otros pasos marcan que lo que sucecede en el cielo es interesante, porque siempre estarán los charcos para aprehenderlo. En esta sensibilidad también es posible encontrar a un vell talp.
1 comentarios:
Gracias por el diálogo y por el vídeo. Qué crack!
Ya ves dejo un alguito, y me voy a la leer el relato publicado en Traspiés
Abrazo juerte
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